LA CABAÑA
Aquí es donde comienza la magia...
Hacia años que Ramón vivía solo allí arriba en el monte, había pasado tanto tiempo que hasta las maderas de la vieja cabaña se cubrieron de musgo, musgo que también seguramente recorria su cuerpo envejecido de tanto vivir siempre rodeado de él. Recordaba el día que subió hasta allí por primera vez y se quedó prendado de aquel lugar, algo en su corazón le decía que aquel sería para siempre su hogar. La cabaña de piedra y madera, las enormes hayas que rodeaban el prado y aquel silencio solo roto por las aguas del arroyo que descendia por la ladera de la montaña.
Y así fue, su hogar y poco a poco fue subiendo las pocas pertenencias que tenía, de tanto bajar y subir sus pies se aprendieron el camino de memoria. Lo último que subió fueron sus libros, una docena de libros que había acumulado y que de tanto leerlos casi se sabía de memoria. Bajaba poco a la aldea, en el bosque encontraba todo lo que necesitaba y solo una vez al mes desandaba el camino que sus pies hacían de memoria hasta la aldea y allí llenaba su viejo macuto en la pequeña tienda.
La cabaña y Ramón fueron envejeciendo casi a la vez, él se esmeraba en repararla, pero no había nadie que reparase a Ramón. Y el tiempo fue pasando tan deprisa que ambos envejecieron a la vez y ya nadie sustituyó las viejas maderas cubiertas de musgo del techo. Cuentan en la aldea que Ramón se quedó para siempre en aquellos bosques, muy cerca de las dos hayas...

Hola Ramon, me ha gustado mucho
ResponderEliminartu relato, te leia y lo imaginaba.
Besitos dulces
Siby
Siby, me alegra mucho que te haya gustado este relato y que hayas disfrutado con él.
EliminarUn beso y gracias.
Wonderful post and beautiful photo! Thank you so much for sharing.
ResponderEliminarThank you so much for your lovely comment, a hug Linda.
EliminarCarlos, hermoso relato.
ResponderEliminarRamon paso a ser una leyenda viva en esos montes lleno de magia.
Que pases un maravilloso inicio de semana.
Besos Carlos
Gracias Mathilde, ciertamente así fue, Ramón vivió para siempre en ese lugar y su legado pervivió en el tiempo.
EliminarBuena semana para ti.
Besos
Sin duda un lugar de paz. Un amigo que dejo hace años su pueblo, hoy abandonado, ha reconstruido su vieja borda y va allí todas las semanas, donde siguen pastando sus vacas en verano, disfrutando de la paz de su pueblo y sus paisajes. Saludos cordiales.
ResponderEliminarAlgunas veces los paisajes te sorprenden, al llegar te parece que perteneces a ese lugar. Lo de tu amigo es una maravilla, poder realizar un sueño así, viviendo en plena naturaleza es algo extraordinario.
EliminarUn saludo y buena semana.
Cuantos rincones parecidos a ese conozco por los valles pasiegos.
ResponderEliminarMe encantó la foto y el relato.
Dentro de esas cuatro paredes de piedra y bajo ese techos de madera destartalado y cubierto de musgo han de quedar muchas cosas de Ramón, hasta su aliento...
Un abrazo.
Fijate que legado más maravilloso nos dejaron nuestros antepasados, esas construcciones de piedra y madera, hoy abandonadas y cubiertas de ese musgo que es bosque y por el que transitamos. A veces tengo la sensación de que viví en un lugar así, será de tanto ir e insistir y quien sabe... un abrazo mi querido amigo.
EliminarHay personas que les encanta leer mucho. Me ha gustado lo que nos cuentas, y la foto, CARLOS.
ResponderEliminarQue tengas un feliz mes de Diciembre.
Besos.
Leer siempre es un placer y un buen libro siempre acompaña, me alegra que te guste Maria.
EliminarFeliz diciembre.
Besos