EN EL BOSQUE DE LAS HAYAS
"Pedes in terra ad sidera visus"
"Mirando al cielo con los pies en la tierra"
Sucede que a veces caminas con tus propios pensamientos, mientras las nubes viajan casi a tu paso recorriendo los mismos senderos por los que tu penetras en el bosque, ajeno a todo ni percibes los olores que te llegan, ni contemplas como las bulliciosas mariposas aletean de flor en flor, tampoco ves las huellas que ciervos, zorros o jabalís han dejado impresas en el barro, vas solo, absorto en tu pensamiento que te lleva a lugares lejanos al que te encuentras, entonces miras al cielo y sin darte cuenta durante un tiempo que no te importa vas caminando con las nubes, son ellas las que van guiando tus pasos por caminos que tus pies no pisan y que tus ojos apenas miran, de repente se detienen en un claro en el que tu también detienes tu camino y allí posas tu mirada en un haya, en cuyo imaginativo tronco descubres un pequeño mundo que asciende verticalmente por ella, entonces miras de nuevo al cielo y las nubes que te habían acompañado decidieron continuar su camino y tú te quedas allí absorto, ensimismado, admirando la belleza de esa obra que la naturaleza ha construido, un pequeño mundo que surge del suelo del bosque y asciende tronco arriba en el que cuelgan una sobre otra cientos o miles de pequeñas setas, en los claros y los oscuros, arriba y abajo, ascendiendo en una imaginativa construcción que te deja boquiabierto, un pequeño mundo microscópico escondido en la grandiosidad del bosque, escondido de cualquier camino, alejado del paso de caminantes, no lo busques, no lo encontraras, solo te será mostrado ese lugar si alguna nube de las que recorren esos caminos decide llevarte a ese claro donde se encuentra la ciudad escondida de los gnomos en el gran bosque de las hayas.





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