HACE CALOR
Tres de la tarde de un domingo dieciocho de junio, los termómetros situados bajo un sol abrasador no se ponen de acuerdo, unos marcan cuarenta y dos grados, otros sobrepasan en dos grados esta temperatura y uno situado en las cercanías de un parque alumbra en sus dígitos dos números: cuatro y siete. Mi cabeza solo piensa en refrescar un cuerpo sobrecalentado por un sol asfixiante, mi vista contempla una hermosa fuente que desprende unos hermosos de agua y mis piernas casi sin pedírmelo comienzan a caminar hacía ella, entonces mi mente recuerda que esa misma mañana una simpática presentadora comunicaba por televisión que "las ordenanzas municipales de varias ciudades españolas sancionan con multas de más de sietecientos euros algunas formas de combatir el calor. Por ejemplo, bañarse en algunas fuentes puede costar cien euros de multa". Un instante después una paloma sobrevolaba la fuente y comenzaba a remojarse de aquel intenso calor, os confieso que yo desee ser paloma, si.

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