CHORRO DE LA MEANCERA
"Si en todas partes del mundo el hombre es hijo de la tierra, en Las Hurdes la tierra es hija de los hombres”.
Unamuno
Unamuno
El Chorro de la Meancera, al que también se conoce como de la Miacera, es un espectacular cascada de agua que forma el arroyo de La Meancera al desprenderse por la ladera de la montaña desde unos 100 metros de altura, esta impresionante cascada se encuentra en las cercanía del pueblo de El Gasco en la comarca cacereña de Las Hurdes.
Para llegar a esta bella cascada partiremos desde las primeras casas del pueblo adentrándonos en su calle principal, a nuestra izquierda encontraremos el primer indicador del inicio de la ruta que desciende por un camino hormigonado hacía el río Malvellido.
Cruzando el río entraremos en la senda perfectamente marcada, balizada y fácil de seguir entre los muretes de pizarra, desde ella podremos contemplar la belleza que encierra esta preciosa pedanía de las Hurdes, seguimos caminando hacía la piscina natural del río y continuaremos entre huertas y cerezos.
Pronto abandonaremos el cauce del río para comenzar a subir por uno de sus afluentes: el arroyo de La Meancera, el camino empedrado asciende por la ladera de la montaña, buscando siempre la comodidad de aquel que lo disfruta.
El río baja sumido, muy poca agua en superficie aunque se intuye que si por su subsuelo.
Continuaremos subiendo por el suelo de pizarra encajonados en un valle de enorme belleza con el río a nuestra izquierda y los canchales de pizarra que se desprenden de la montaña a nuestra derecha.
Y finalmente alcanzaremos el Chorro, como intuíamos con poquita agua, aunque en el pueblo nos han dicho que siempre baja agua aunque no la haya y es que a cualquiera que le preguntes se desvela en atenciones y explicaciones sobre este chorro, todo amabilidad de las gentes de El Gasco.
Enormes rocas en lo que sería la caja del arrroyo ahora desnudas de agua hacen aún más impresionante el paisaje que rodea a este espectacular salto de agua, mucha tranquilidad a esta primera hora de la mañana en la que el sol no aprieta, pero apretará y las sombras se hacen aún más frescas con el chorro de agua que cae a nuestras espaldas.
El agua de la cascada desciende a borbotones por sus cien metros de altura cautivando por su belleza a quien la contempla, me contaron en el pueblo que este invierno estuvo congelada y que no hace mucho era tanta el agua que bajaba por ella que no se podía subir a verla. La imagino, sobre la piedra siguen intactas las huellas del paso del agua, aún así es espectacular.
Iniciamos el descenso por el mismo camino de subida, siempre siguiendo el empedrado, excepto en algunos tramos habilitados sobre el arroyo y que no hace mucho había que pasar vadeando el río cuando lleva agua. El descenso es todo un lujo, al igual que la subida, de nuevo volvemos a recorrer esta tierra de cuento, de trabajo, pasamos por sus huertas, sus cerezos, perfecta adaptación del hombre a una tierra hermosa. Y así llegamos de nuevo al Gasco, un pueblo del que os hablaré en una artículo porque bien que lo merece. Espectacular.
Distancia: 2,35 kilómetros (ida y vuelta)
Desnivel total: 206 metros










Comentarios
Publicar un comentario