A LA HORA DE SU SIESTA
“Cuanto más grande es el trabajo y mayor el desafío más maravilloso creen que es. Sería bueno abandonar esta forma de pensamiento y vivir una vida fácil, confortable, con mucho tiempo libre. Yo creo que ésta es la vida de los animales en los trópicos, saliendo por la mañana y el anochecer para ver si hay algo que comer, y tomando una larga siesta por la tarde; debe ser una vida maravillosa.”
Masanobu Fukuoka
Me contempló y lo hizo con extrañeza, sorprendido seguramente por verme llegar caminando bajo aquel sol azotador que sumergía en sopor las estrechas y blancas calles de aquel pequeño pueblo, con curiosidad me detuve para contemplarle casi a la vez que la primera de las campanadas comenzó a sonar en el cercano campanario de la iglesia, fue con la segunda de ellas cuando entrecerró sus ojos y finalmente en la tercera sucumbió al sopor de aquella calurosa tarde veraniega y se durmió mientras yo continué penando bajo aquel sol abrasador mientras el pueblo adormecía resguardado en lo más oculto de sus sombras.



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