CAAVEIRO
Subimos a Caaveiro después de una larga caminata de más de tres horas siguiendo el curso del río Eume, en un lento caminar por una orilla salpicada de espectaculares rincones y acompañados por la belleza de estas tierras del Parque Natural das Fragas do Eume (A Coruña); en algunas ocasiones no puedes escoger el momento de llegar a un lugar y cuando divisamos sobre nosotros el monasterio desde el río la lluvia quiso aparecer y se emperró en acompañarnos en la subida siguiendo el cauce del río Sesín afluente del Eume, el camino nos fue elevando sobre el río y acercándonos a Caaveiro, a llegar tuve la sensación de que ya había estado allí en alguna ocasión, aunque esta era la primera vez que mis ojos disfrutaban de la belleza de ese hermoso lugar. Paz, quietud, tranquilidad, naturaleza, eran palabras que surgían en mi mente mientras avanzaba sobre las losas mojadas mientras comenzaba a ascender por las escaleras de piedra y mis pies recorrían ese tesoro escondido; el tiempo impasible a mi disfrute avanzaba vertiginosamente y la prudencia hizo que la visita fuera más corta de lo deseado ya que quedaban otras tres largas horas para desandar el camino que nos había llevado hasta allí, mientras el sol quiso hacernos un guiño y alejó a la lluvia para mostrarnos otro Caaveiro bajo un cielo azul, igual de hermoso, igual de espectacular, sumergido en la quietud de ese increíble espacio natural que son las Fragas del Eume.
Construido sobre una colina del angosto valle del río Eume en el año 936, San Rosendo y otros eremitas levantaron este monasterio para dedicarse a hacer vida apartada y no pudieron elegir mejor lugar. Cuenta una leyenda que Rosendo arrojó su anillo al río como penitencia por haberse quejado de la lluvia y que siete años después apareció la sortija al abrir el cocinero un salmón. Caaveiro fue abandonado a finales del siglo XVIII, iniciándose así su decadencia y deterioro. A finales del siglo XIX fue Pio García Espinosa que poseía tierras que rodeaban el monasterio quien comienza a restaurarlo derribando la casa delantera y la iglesia, edifica un pabellón almenado y reconstruye la capilla de Santa Isabel.
En la actualidad los restos más antiguos son del siglo XII, destacando la iglesia construida sobre un montículo escarpado. Del siglo XVIII es sus campanario obra de la escuela de Simón Rodríguez, todo el conjunto fue declarado en 1.975 Monumento Histórico Artístico por su importancia arquitectónica.












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