RIGLOS






   Uno al acercarse al pueblo oscense de Riglos se da cuenta de que esa imponente y preciosa mole que forman los Mallos le va a restar protagonismo a este pequeño pueblo de montaña, es cierto que al llegar te quedas abstraído por la belleza de esta impresionante formación rocosa formada por sedimentos, cantos rodados, grava y arena que es el paraíso de la escalada, de echo a poco que nos fijemos en las impresionantes paredes, algunas de más de trescientos metros de altura, observaremos a muchos de ellos ascendiendo por sus  preciosas canales. El pueblo tiene esa paz que transmite la montaña, situado debajo de las enormes paredes de los Mallos y elevado sobre el río Gallego, coqueto y recorrible, nos apetecerá ascender por sus calles, acercarnos a la roca, descubrir sus calles, su iglesia dedicada a Nuestra Señora del Mallo. Un pueblo tranquilo, montañero en el que apetecerá dejar que el tiempo corra, sentarse a contemplar como los escaladores ascienden por la roca, disfrutar de un buen libro, descansar o realizar alguna excursión por los alrededores de este precioso pueblo de la provincia de Huesca. Impresionantes Riglos y sus Mallos.

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