MILANO NEGRO



   El Milano negro (Milvus migrans) es una de las rapaces más abundantes en toda Europa, mide entre cincuenta y cinco y sesenta centímetros, es una rapaz de tamaño medio que posee alas largas y una cola larga ahorquillada.  El adulto luce una coloración oscura, cabeza de color gris y listada; la parte inferior se muestra rojiza y las coberteras alares presentan bordes claros. La cola es marrón-grisácea con abundante barrado. El plumaje del joven es más claro. Emite un reclamo rápido, como un relincho, pii-iiiii; también una especie de maullido.


   Se instala en una gran variedad de hábitats pero prefiere áreas cercanas a masas de agua (embalses, lagos, zonas húmedas o ríos). Para cazar prefiere las áreas más o menos abiertas, con pastizales, eriales y paisajes en mosaico, así como las orillas de ríos y humedales. Sus preferencias alimentarias son variadas, desde pequeños roedores hasta conejos, además de aves, anfibios, reptiles, peces y grandes insectos. De hábitos marcadamente carroñeros, esta rapaz se encuentra muy ligada a la existencia de basureros, muladares, granjas, pueblos y, en general, a cualquier actividad humana que le pueda proporcionar alimento fácil, como sucede en las carreteras, que el milano patrulla incansablemente a la búsqueda de las víctimas ocasionadas por el tráfico rodado. Practica el cleptoparasitismo (o robo del alimento a otros predadores), tanto hacia otras rapaces como hacia miembros de su misma especie.


   Cuando el macho retorna de África (suele hacerlo bastante antes que la hembra), toma posesión de su territorio habitual en espera de que regrese su compañera y se reanuden los lazos de pareja. Ambos vuelan sobre sus dominios a la vez que emiten constantes señales sonoras. Poco después, el macho emprende el arreglo del nido, que es una tosca construcción de palos situada en la horquilla principal del árbol o en una gran rama, a la que añade una variopinta colección de plásticos, papeles y otros restos, en general de colores llamativos. En estas plataformas, la hembra deposita de uno a cinco huevos (comúnmente dos o tres), que incubará en solitario durante 26-38 días, mientras el macho se ocupa del aporte de alimento y de la defensa del territorio. Cuando los pollos cuentan con 30-35 días ya toman solos el alimento y poco después, exploran los alrededores. Su plumaje se desarrolla completamente en unos 42 días. Finalmente, realizan los primeros vuelos, si bien permanecerán todavía un tiempo en las inmediaciones del lugar donde nacieron.

Fuente SEO/BirdLife

Nota.- Las fotografías de este milano están realizadas en un centro de recuperación de aves, este ejemplar chocó contra una torreta de alta tensión y está incapacitado para volar y alimentarse por si solo.

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