CORZO


Ese día en mi bosque había cacería, pero no, no penséis que era el hombre el que lo hacía, los lobos ascendían batiendo el bosque y ellos, ciervos y corzos corrían asustados, la vida es los bosques es así, unos viven, otros mueren, como nuestra vida misma, un silencio se hizo en el bosque mientras a mis oídos llegaban los gruñidos de los que habían finalizado la caza, pero la vida en el bosque seguía y los caminos me precipitaron a lugares por los que no tenía la sensación de haber subido nunca y en ese descubrimiento estaba cuando al alzar la vista la vi (fotografía inferior), ella, una corza, me miraba, tal vez pensando en que yo como ella me había librado de las garras de su depredador, en silencio la estuve contemplando, sin moverme, casi sin respirar y al comenzar a reandar mi camino ella salió monte arriba, los pájaros cantaban y mis pisadas eran unas más de las muchas que cubren sus caminos, los caminos de mis bosques...




   Corzo (Capreolus capreolus), es el cérvido de menor tamaño de nuestra península, las hembras pesan de 13 a 25 kilogramos y los machos de 16 a 30 kilogramos. Su cuerpo mide de 95 a 135 cm de largo y en el hombro tiene una altura de entre 60 y 90 cm. Ambos sexos tiene el extremo del hocico de color negro, ojos grandes y orejas prominentes, los machos a diferencia de las hembras presentan una cornamenta pequeña que crece con el tiempo. La cola es muy corta, mide entre dos a tres centímetros y se sitúa sobre una marca blanca muy distintiva de esta especie.

   Suele vivir en los bosques y prefiere los muy densos o con sotobosque abundante. Un porcentaje elevado de las corzas da a luz dos corcinos, que permanecen con ella durante dos años si son hembras o uno si son machos. Una característica del corzo es que las hembras tienen una implantación diferida de los óvulos, lo cual permite que sea el propio animal el que induzca la gestación en un momento favorable, que generalmente es en la primavera del año posterior a la cubrición.

   Aunque se le puede ver al atardecer y al anochecer su principal periodo de actividad es la noche. Sus huellas, hendidas y paralelas son fáciles de reconocer. También sus excrementos, oscuros, compuestos por aglomerados de pequeñas bolitas y en forma de rosario son sencillos de identificar. En primavera y hasta medio verano, es su época del celo, los machos se vuelven solitarios, combaten con otros machos por el territorio y acosan a las hembras. El resto del año son gregarios.Los machos emiten un grito potente durante la época de celo o como alarma para el resto de la manada.

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