LAS TRES GARZAS BLANCAS
A 220 kilómetros en línea recta del lugar en el que me encuentro están las costas de Irán, aquí en esta playa en territorio omani las olas llegan suavemente en un mar siempre en calma, no muy lejos de donde me encuentro los niños juegan con la arena y el agua, la gente disfruta de un día soleado, lee echado en una tumbona, pasea tranquilamente por la playa, o como hago yo contemplan el llegar pausado de cada una de las olas, otros mantienen conversaciones en los muchos idiomas que aquí se escuchan, otros corren grabando sus pisadas fuertemente en la delicada arena mojada, algunos fotografían este precioso lugar para retener el recuerdo imborrable de esta playa.
Al otro lado de este mar, 220 kilómetros en línea recta se encuentra una gran área protegida llamada Gabrik en territorio iraní, que es (o más bien era) un destino natural para los amantes de la naturaleza debido a sus extensos bosques costeros y manglares.
Gabrik posee un extenso y hermoso estuario frente al mar, el estuario ha creado un extenso bosque con un entorno propicio para el crecimiento de manglares. Cuenta con numerosos cursos de agua, y al adentrarse en cada uno de ellos, se pueden observar paisajes nuevos y diferentes de esta vegetación. En estos bosques, se pueden observar numerosas aves residentes y migratorias, que suelen ser amigables y a las que es fácil acercarse gracias a la ausencia de amenazas humanas. En un extremo de este estuario, se encuentra un puerto pesquero al que se puede acceder con embarcaciones.
Levanto la vista justo en el momento en el que tres garzas blancas vienen volando desde el mar para posarse en un conjunto de rocas que tengo a mi izquierda, me quedo mirándolas, ellas tranquilas reposan sobre las rocas, un contrapunto blanco sobre las ennegrecidas rocas que sobresalen de este precioso mar, quien sabe, tal vez estas tres garzas hayan huido volando desde Gabrik ese lugar en el que las aves son amigables por la ausencia de amenazas humanas (o al menos así era antes); yo sigo mirando las olas y ellas, ellas continúan llegando...
Al Mouj (Omán) 29 de febrero de 2.026


Levanto la vista justo en el momento en el que tres garzas blancas vienen volando desde el mar para posarse en un conjunto de rocas que tengo a mi izquierda, ..
ResponderEliminarSi llego a vivir ese momento que describes ya había escrito un cuento nuevo. "Las tres garzas blancas" ja ja ja
¡Qué bonitas fotografías de las aves!
Espero que tengas un buen día.
También tienes abierta una ventana a mi espacio.
Un abrazo grande.
Seguro que habría sido un cuento precioso, me encanta ese título. Las garzas son aves esveltas y hermosas.
EliminarBuen día también para ti.
Un abrazo grande Marisa.
Que bonito, Carlos.
ResponderEliminarOjalá que ni esas garzas ni nadie tengan que levantar precipitadamente el vuelo, ojalá "nos devuelvan el mar", ojalá nos devuelvan la paz.
Un abrazo.
Ojalá fuese así amigo, es tan triste todo lo que está pasando. Un abrazo.
EliminarLa vida bien podría ser siempre así, en paz… Consigo sentir aquí, en este otro lado del continente, toda la calma descrita, el sonido del mar, la risa y la alegría. Veo tus pies y las tres garzas blancas. Cuántas imágenes reconfortantes. La música es un espectáculo aparte!
ResponderEliminarLa paz siempre es necesaria, en todos los aspectos... ese día se inició una nueva guerra tristemente. Reconforta el mar, el vuelo de las garzas y la música... Un abrazo
EliminarCarlos, preciosa entrada con unas imágenes preciosas mientras tu juegas con tus piecitos en el agua y disfrutas de esa vista tan maravillosa.
ResponderEliminarEs una delicia visitarte, me encanto.
Besitos Carlos
Gracias Mathilde, me alegra que te guste.
EliminarBesos